Libros

LIBROS

jueves, 23 de abril de 2020

Día del Libro 2020



El día 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual. La fecha no fue elegida al azar; la eligieron por ser una fecha importante en la historia de la literatura, ya que tal día fallecieron Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Inca Garcilaso de la Vega, William Wordsworth y Josep Pla. También nacieron ese día algunos escritores como Manuel Mejía Vallejo, Maurice Druon o Halldór Laxness.

Este año el Día del Libro es atípico: sin la ceremonia de entrega del Premio Cervantes, sin libros y rosas en Sant Jordi, sin lecturas presenciales del Quijote...
Este año se ha trasladado por entero a Internet, ¡y hay que celebrarlo!
¡Feliz Día del Libro!



lunes, 30 de marzo de 2020

Libros infantiles y juveniles favoritos



Todos tenemos nuestros libros favoritos, aquellos que nos han hecho soñar, vibrar de emoción, pegarnos a sus páginas hasta el final. Entre tanto tesoro es difícil seleccionar aquellos libros que más nos han gustado: todos tienen el alma del escritor que los ha creado y a cada uno nos llegará de una forma más o menos intensa.
Los libros de literatura infantil y juvenil que a continuación voy a citar, los he elegido por tres motivos:
-Son imaginativos, invitan a soñar, entretienen y te envuelves en su mundo fantástico con facilidad.
-Disfruté tanto con su lectura que, aunque pasen los años, sus entrañables personajes no se olvidarán nunca.
-Transmiten algunas enseñanzas que nos viene bien apreciar y recordar.
Os dejo mi lista de favoritos, difícil de seleccionar, pues no están todos, pero si los mencionara la lista sería interminable:
—El principito, de Antoine de Saint-Exupéry
—Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll
—La historia interminable, de Michael Ende
—Los Cuentos de Mamá Oca, de Charles Perrault
—Los Cinco, de Enid Blyton
—Harry Potter y la piedra filosofal
—Alfred Hitchcock y los tres investigadores
—Matilda, de Roald Dahl
—El Príncipe Feliz, de Oscar Wilde
—Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne
—El mago de Oz, de L. Frank Baum
—Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez
Y si me permitís, cito también la colección Violetalia y Nuvunuk, son mis niños bonitos, pues los escribí con toda mi ilusión, cariño y amor.
¿Habéis leído alguno de los libros citados?
Hasta pronto. ¡Vamos a leer!




jueves, 13 de febrero de 2020

Taller IES Diego de Guzmán y Quesada 1º A y B



Taller creativo con los alumnos de 1B del IES Diego de Guzmán y Quesada.
La historia que hemos empezado a crear se titula:
LA OTRA CARA DEL PUENTE
Y así comienza:
En una enorme mansión rodeada de un bosque donde curiosamente había unas extrañas setas gigantes, vivía una familia con sus cuatro hijos, un gato negro y un perro.
Una tarde, cuando uno de los hijos paseaba al perro por el bosque, este comenzó a correr hasta llegar a una de las setas y, de repente, desapareció. El niño se acercó hasta la seta y esta lo absorbió.
Una de sus hermanas se preocupó porque había pasado mucho tiempo y deberían de estar ya en casa. Sin decírselo a nadie salió a buscarlos. Al atravesar un puente sintió como levemente se movía de un lado para otro. No perdió la estabilidad, sin embargo, nunca llegó a cruzarlo, pues desapareció...  




Taller creativo con los alumnos de 1A del IES Diego de Guzmán y Quesada.
La historia que hemos empezado a crear se titula:
UN MUNDO ESCONDIDO
Y comienza así:
Un sábado por la mañana, cinco alumnos del IES Diego de Guzmán y Quesada, habían quedado para visitar un orfanato. Nada más entrar observaron un largo pasillo y comenzaron a caminar. Una de las puertas situada a la izquierda se abrió a su paso. Los cinco amigos, con curiosidad, decidieron entrar. Se trataba de un dormitorio en el que había un espejo enorme. Sintiéndose atraídos por él, se acercaron y, cómo si los llamara, lo atravesaron.
De repente se encontraron en un lugar diferente, extraño, mágico. A cada lado había un sol y una luna, libros voladores, partituras de música. Conforme avanzaban se encontraban más cosas: coches que volaban, aviones que iban por tierra, pequeños museos...
Todo era muy raro. Nada tenía sentido...






miércoles, 12 de febrero de 2020

TALLER IES DIEGO DE GUZMÁN Y QUESADA 1C

En el taller creativo realizado en el IES DIEGO DE GUZMÁN Y QUESADA con los alumnos de 1ºC, hemos empezado a crear el comienzo de una intrigante historia. Con las estupendas ideas que los alumnos han aportado, el libro comenzaría así:

La biblioteca del IES Diego de Guzmán y Quesada contenía diversos libros colocados en perfecto orden sobre sus estanterías. Sin embargo, había uno que se movía solo de un lugar a otro como si tuviera vida. Se trataba de un libro muy especial porque elegía de uno en uno a los alumnos que quería que leyesen sus páginas.

En apariencia sus treinta páginas estaban en blanco, sin embargo, cuando lo abría el alumno seleccionado, ante sus ojos aparecía un capítulo con una misteriosa historia que debía de resolver.

Treinta alumnos de 1ºC, treinta páginas, treinta misterios que resolver...



martes, 28 de enero de 2020

Relato corto: Lo que la belleza esconde



Este relato lo escribí en el año 2011, época en la que todavía escribía como hobby sin pensar en publicar las historias que salían de mi imaginación. Sin embargo, la vida da tantas vueltas que al año siguiente envié el manuscrito de mi primer libro, ‘En otro lugar: Violetalia’ a una editorial y al cabo de unos meses lo publicaron. A partir de entonces comenzó mi andadura literaria. Mi último libro, ‘Rosas al anochecer’ es el séptimo que he publicado. Cuando se tiene una habilidad especial en algún momento de la vida sale a la luz.
Al volver a leer recientemente este relato me he dado cuenta de que mi forma de escribir en la actualidad ha mejorado mucho. Cuanto más escribes, mejor lo vas haciendo. Hay que ser constante y tener una disciplina, pero sobre todo mucha ilusión.
Si algo es para ti, te encontrará.    

LO QUE LA BELLEZA ESCONDE


Abrí los ojos; no sabía dónde estaba ni cómo había llegado hasta allí. Me encontraba en una barca en medio del mar, mojado y con sangre en la camisa, sin embargo, no estaba herido.
Era de noche, todo estaba en silencio, el mar en calma. La oscuridad me impedía divisar dónde me encontraba hasta que algo iluminó la barca. Siguiendo el rastro de la luz contemplé a lo lejos un faro y, entonces, recordé.
Por la tarde había acudido a una cita con ella. Me había comunicado que tenía algo importante que contarme y quería quedar en un lugar apartado, en el faro.
Cuando la conocí en aquel bar, me contó que alguien la perseguía y tenía miedo. Su belleza me atrapó e, instintivamente, quise protegerla. A partir de ese día comencé a recibir llamadas anónimas en las que, una voz grave de hombre, me amenazaba si volvía a verla. Lo primero que pensé fue que sería algún novio celoso; no era de extrañar, ella era preciosa. Deseando saber la verdad, le pedí que confiara en mí y me explicara lo que estaba ocurriendo.
Y así fue cómo me enteré de que pertenecía a una familia siciliana involucrada con la mafia. Ella había huido de su país, pero la habían localizado. Lo que no comprendía era que tenía que ver yo en todo esto, pero no me importaba con tal de estar cerca de ella.
Hasta que la conocí, me consideraba un hombre inteligente en todos los aspectos: era el propietario de una de las mejores empresas de seguridad del país y estaba muy valorado. Por prudencia, decidí no contárselo a nadie, ni siquiera a mi mejor amigo; sabía que no estaba actuando con la cabeza, pero me sentía embriagado por ella y anhelaba estar a su lado.
Cuando llegué al faro, ella ya estaba allí. Nada más verme me informó de que la mafia ya sabía dónde vivía y que necesitaba un sitio dónde esconderse. Le propuse que llamara a la policía, pero enseguida se negó. Me extrañó que me hubiera citado tan lejos para decirme lo que me hubiera podido decir por teléfono. De repente, escuché un ruido: eran pisadas. Pensé que alguien la habría seguido. Contemplando el lugar, observé  unos trozos de cristal rotos en una ventana y, sin dudarlo, me dirigí hacía donde estaban y tomé un par de ellos. Cuando regresé, ella no estaba. La llamé, la busqué, pero no la encontré. De improviso, alguien apareció; era un hombre, tenía cubierta la cara y llevaba un cuchillo en la mano. Detrás de él, estaba ella. Después de mirarme fijamente, se dirigió hasta el hombre y con seguridad le dijo: «todo tuyo, yo ya le cumplido mi parte». El hombre se abalanzó sobre mí y, antes de que pudiera apuñalarme, le clavé con todas mis fuerzas los cristales en el cuello y se cayó al suelo. Nervioso, le descubrí la cara, y le pregunté quién era y por qué quería matarme. El hombre casi inconsciente dijo dos palabras: Tom Dalw. Me quedé helado.
Salí corriendo de allí, vi una barca y me subí, pero del impulso caí de cabeza y me desmayé. Ahora sabía dónde estaba y por qué. Tom Dalw era el dueño de una de las empresas de la competencia, llevaba tiempo intentando retirarme del mercado sin éxito, pero, ¿quién era ella?


lunes, 23 de diciembre de 2019

Un cuento de Navidad


La familia Alegre y sus extraños vecinos


En los alrededores de una pequeña localidad sin nombre situada en un remoto lugar, cubierta día y noche por una espesa niebla, vivían tres familias cerca de un río donde sus aguas de color gris se confundían con la continua niebla. En una pequeña casa de madera con grandes ventanales de color miel residía la familia ‘Triste’. Su nombre era debido a que, los pocos días que relucía el sol, se asomaban por la ventana y al ver sus preciosos destellos comenzaban a llorar. Sin embargo, sus vecinos, la familia ‘Alegre’ que vivían en una pequeña casa de color amarillo, los días que la niebla se disipaba y podían contemplar el sol, brincaban emocionados y se ponían a cantar hasta que desaparecían los últimos rayos del luminoso cielo. A pocos metros, en una casa de color gris, vivía la familia ‘Oscura’. Les llamaban así porque siempre iban vestidos de negro y cuando salía el sol se encerraban en su casa tapando las ventanas y cualquier rendija por donde pudiera entrar la claridad.
Las tres familias eran totalmente diferentes, pero sus caminos se habían cruzado al elegir residir en el mismo lugar. Se relacionaban poco, cada uno realizaba sus quehaceres diarios y se saludaban con amabilidad cuando se cruzaban bajo la espesa niebla, pero ninguno entendía la forma de ser del otro.
La familia ‘Triste’ fabricaba violines acústicos y, al anochecer, hora en la que comenzaban a tocarlos, el sonido de sus notas se confundía con el rugir del viento que anunciaba las extrañas tormentas de polvo que se producían en la noche. Todos pensaban que esas tormentas las provocaban las melodías que sus tristes vecinos tocaban.
La familia ‘Alegre’ elaboraba exquisitas tartas caseras que vendían por encargo, sin embargo, ninguno de sus vecinos las había probado.
La familia ‘Oscura’ nadie sabía a qué se dedicaba. Por las mañanas se adentraban en el tenebroso bosque que los rodeaba y no regresaban hasta el anochecer.
Al llegar la Navidad, la familia ‘Alegre’, como de costumbre, adornó su casa con bonitas luces y decidió hacer las dos tartas más sabrosas del mundo para regalárselas a sus vecinos. Al anochecer, hora en que regresaban sus vecinos ‘Oscuros’ del bosque, fueron hacia su casa para entregársela. En ese momento se escuchó el sonido del violín y una fuerte ventisca helada comenzó a cubrir de nieve toda la zona. Contentos por tal acontecimiento inusual y, aunque muertos de frío, comenzaron a cantar esperando la pronta llegada de sus vecinos. Pero ello no ocurrió. Cuando la triste música se dejó de escuchar, los copos de nieve dejaron de caer y decidieron ir a casa de la familia ‘Triste’ a dejarles la tarta, pero ya estaban acostados. Sin perder el ánimo decidieron entregárselas por la mañana.
Al día siguiente un radiante sol los despertó inesperadamente. Llenos de júbilo, después de abrir las ventanas salieron al exterior y, con las dos tartas en las manos se dirigieron a la vivienda de los ‘Oscuros’, pero no había nadie. Sin esperarlo, observaron a un señor que, con paso firme, se dirigía hacia ellos; era un forastero. El hombre les explicó que venía de un largo viaje y estaba sediento. Como la casa más cercana era la de los ‘Tristes’ lo acompañaron sin dejar de entonar una bonita canción. El hombre, aunque extrañado por su comportamiento, no les dijo nada. Al llegar a la casa y observar los maravillosos violines se interesó por ellos y les pidió que si los podía probar. Tomando uno entre sus manos tocó una preciosa melodía, lo que hizo que los ‘Alegres’ bajaran el tono de su canto. Los ‘Tristes’ comenzaron a llorar; el hombre no daba crédito a la extraña situación: unos no dejaban de cantar y los otros lloraban sin parar... Todo era muy raro. Al preguntares por los habitantes de la otra casa, pensando que iban a ser más normalitos, le comentaron que solo los podría ver al anochecer, si es que llegaban. El hombre, al ver la tarta que portaban les pidió probarla. Era un obsequio para los ‘Tristes’, pero con agrado accedieron a compartirla.
Todos se sentaron alrededor de una mesa. El hombre se presentó como Pablo, una persona a la que le gustaba viajar por el mundo y conocer las distintas culturas y las cualidades de los seres humanos. Alabó la perfección de los violines y la exquisitez de la tarta. Los ‘Alegres’, emocionados, dejaron por unos segundos de cantar para agradecer sus palabras; los ‘Tristes’ se pusieron a llorar. Pablo, viendo tal espectáculo, les preguntó por qué unos no dejaban de cantar y otros de llorar, a lo que les respondieron que ellos eran así.
—Ni la alegría debe ser desmesurada ni el llanto eterno —les dijo Pablo.
Los ‘Tristes’ continuaron llorando y los ‘Alegres’ cantando.
—Sois tan diferentes que da hasta miedo... Y, vuestros vecinos, ¿cómo son? Después de conoceros a vosotros, imagino que alguna peculiaridad deben de tener. 
El padre de la familia ‘Alegre’ le explicó que todos los días se introducían en el bosque y no volvían hasta el anochecer, pero la noche pasada no regresaron.
—¿Y no se os ha ocurrido que les ha podido pasar algo? ¿Es que no os ayudáis entre vosotros? Sois las únicas tres familias que vivís en la zona, deberíais preocuparos los unos de los otros.
Todos agacharon la cabeza; unos dejaron de cantar y los otros de llorar.
—Por lo que he observado, ni siquiera os habláis entre vosotros. Explicadme bien, por favor, ¿por qué unos cantáis sin parar y otros lloráis sin consuelo?
 —Cantamos cuando algo nos hace felices, como cuando sale el sol. Vivimos rodeados de tiniebla y es nuestra forma de celebrar que algo nos gusta.
—Nosotros lloramos cuando algo es diferente a nuestra monótona vida. Estamos acostumbrados a vivir siempre tristes y la belleza y las cosas buenas nos asustan.
Pablo se quedó pensando. Cada uno de ellos tenía una explicación razonable, aunque no lógica.
—Sí a unos os gustan las cosas que os hace felices y a otros las tristes, podíais hacer algo en común: ir al bosque a buscar a vuestros vecinos. Para unos os resultará triste que se hayan perdido y los otros os alegraréis de encontrarlos.
Todos se miraron y sin poner ningún reparo asintieron con la cabeza. Guiados por Pablo salieron de la casa y se metieron en el bosque. El sol brillaba en lo alto, pero la familia ‘Alegre’ no cantaba.
—¿Por qué no cantáis?
—Por las palabras que nos ha dicho; no sabemos si podemos hacerlo.
—Claro que podéis cantar y ellos llorar. Ahora sí que es necesario, pues vuestros vecinos, si se han perdido, os escucharán y podrán encontrarnos.
Rápidamente y con ganas, unos se pusieron a cantar y otros a llorar. Pablo tomó unas hojas de un pequeño árbol y se tapó los oídos.
Estaba atardeciendo y los ocultos no aparecían. De repente, alguien salió de atrás de un árbol: era el padre de los ‘Oscuros’.
—Os he reconocido por vuestros lloros y cantos. Gracias por venir a buscarnos. Ayer mi mujer y mis hijos se cayeron por un precipicio. No están graves, pero no pueden andar bien. Como somos alérgicos a luz del sol venimos a este bosque donde sus enormes árboles tapan la claridad. Mi familia está dentro de una cueva hasta que se encuentren mejor.
—¿Pueden caminar? —le preguntó Pablo.
—Solo con ayuda. Lo he intentado, pero solamente puedo ayudar a uno.
—Nosotros somos muchos y os ayudaremos entre todos a llegar hasta vuestra casa.
Todos asintieron y, al anochecer, ayudaron a los ‘Oscuros’ a regresar a su hogar.
Una vez en su casa, los ‘Oscuros’ en muestra de agradecimiento los invitaron a cenar la noche siguiente y así celebrar juntos la Navidad. Pablo agradeció su ofrecimiento, pero no tenía dónde pernoctar. Los ‘Alegres’ enseguida le invitaron a pasar la noche en su humilde morada.
La noche siguiente todos se reunieron en la casa de los ‘Oscuros’. Sorprendentemente estaba decorada con colores claros dando mucha luminosidad a la vivienda. Un enorme árbol de Navidad adornado con grandes bolas doradas presidía la entrada del salón. Junto al árbol había tres cajas con enormes lazadas. En el centro había una gran mesa perfectamente dispuesta y decorada con motivos navideños. Algo cohibidos, se sentaron en la mesa.
La madre de los ‘Oscuros’ cogió las cajas y le entregó una a cada familia y la otra a Pablo: eran sus regalos en muestra de agradecimiento por la ayuda prestada. Los ‘Alegres’ estaban tan contentos que se pusieron a cantar y los ‘Tristes’ a llorar. Así se llevaron toda la cena, entre plato y plato, y, esta vez, ni siquiera Pablo les reprimió su actitud. Ahora que los conocía aceptaba su original forma de ser. Lo importante era que las tres solitarias familias, diferentes por fuera y por dentro, se habían unido y ya por siempre serían grandes amigos.  
 Y Pablo comprendió que, si das lo mejor de ti y ayudas a los demás, los otros verán tus rarezas como hermosas.

Cristina Font Briones

¡Feliz Navidad!


lunes, 16 de diciembre de 2019

Romance y misterio: Rosas al anochecer

¿Puede un amor imposible traspasar la barrera del tiempo para hacerse realidad?
Novela para adultos 'Rosas al anochecer': romance, misterio, pasión, intriga hasta el final...

‘El amor halla sus caminos, aunque sea a través de senderos por donde ni los lobos se atreverían a seguir a su presa’. Lord Byron

Os dejo una de las cartas que Daniel le escribe a Sofía, escrita por el colaborador de este libro P.M.Lanbert: 


Sofía, ¿es posible? Sofía, Sofía, Sofía...todo lo llenas. Vivo en ti, ¿lo sientes?
Sensaciones desconocidas y nuevas me tienen absolutamente fuera de mí; sangra mi alma desnuda. ¿Cómo puede ocurrirme esto si apenas te conozco? Siento como si las fuerzas de la naturaleza envolvieran las circunstancias: la magia rodea toda esta historia que me trae loco.
Lloro, Sofía. Sí, lloro: gime mi existencia sin ti, no puedo entender nada...Déjame que te bese otra vez. Besarte ha sido nacer; nacer a ti, a tu ser, a tu espíritu. Todo me invadió; te juro que vi el arcoíris. Se fundió el placer y surgió la pasión, se paró el tiempo y nació el amor. Sí, Sofía, el amor. Por favor, dime que no tratarás de olvidarme.
Siento cómo tu pulso y el mío sufren al mismo son. Necesito y ansío que me cuentes más sobre ti. ¡Qué emoción me transmite tu pasión por las cosas que haces! Tu bondad me conmueve, Sofía: sea donde sea quiero estar a tu lado. Vamos a vernos otra vez; ya no puedo existir sin ti, dime que es posible. Necesito amarte despacio. Sofía, quiero entregarte todo lo que me llena, vivo en la esperanza de volver a ti.
Me despido con un beso que implora un reencuentro lleno de ti.

Si os gustan las novelas románticas, de misterio y fantasía histórica podéis comprar este libro aquí: Libro Rosas al anochecer